Ya terminó la primaria y esta mochila resultó buenísima. Además tiene una historia tremenda
Mi hermosa esposa se fue de viaje un día jueves.
Al día siguiente, viernes (este dato es importante, ya vas a ver más adelante), llevé a mis hijos al colegio y, cuando los voy a buscar por la tarde, los subo al auto, voy a casa y cuando bajamos del auto… las mochilas no estaban!!! Me las había olvidado en la vereda…
Vuelvo al colegio, viernes… no estaba ni el loro. Mi vida corría peligro… no sabía cómo iba a reaccionar la madre de mis hijos.
Como esa tarde íbamos a tener una videollamada con ella, les pedí a mis hijos que no dijeran nada de las mochilas, que si el lunes no aparecian, le contábamos a su madre.
Llega la noche, me siento frente a la compu, nos conectamos con ella…
Algo así fue la conversación:
yo digo – “hola mi amor!” (con sonrisa falsa de cajero de McDonalds)
De repente, mi hijo pequeño se asoma y dice rápido:
– “¡Papá perdió las mochilas!”
– ¿¡Qué!?¿¡Qué papá qué?!
¡Casi me muero! En fin, para hacerla corta, por suerte, el lunes llamo al colegio y me dicen que alguien las había encontrado, se las llevó a su casa y las llevó nuevamente al colegio ese mismo lunes.
Así que, esta mochila, además de ser muy buena, tiene su historia.
Espero que alguien la pueda disfrutar y que no se la olvide en la vereda!!
Mochila Gremond de 26 litros (nunca probé llenarla de agua ni meterle 26 sachets de leche, pero les creo).










